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viernes, 12 de septiembre de 2014

El Parto

Hoy voy a hablar del parto, cosa que viene bien aunque ya hayas pasado por ello puesto que siempre es necesario refrescar los pasos principales a los que te vas a enfrentar el día del nacimiento del bebé, ya que no es algo presente en nuestro día a día, a no ser de que te estés dedicando concretamente a esto.

El trabajo de parto puede comenzar de dos formas:
  1. Mediante la ruptura de la bolsa.
  2. Mediante las contracciones uterinas.


Es común perder el tapón mucoso antes del día del parto. Y debes saber, que este hecho no es indicador de que el bebé esté llegando, pero sí que el cuerpo está trabajando en la dirección adecuada. Puede ocurrir hasta quince días antes del día del parto, o durante el propio trabajo de parto. El tapón mucoso sella el orificio cervical durante la gestación, y consiste en una secreción espesa consistente, que puede contener trazas de sangre.

La ruptura de la bolsa no significa que hayas entrado en trabajo de parto propiamente dicho. Aunque lo normal, es que la mayoría de mujeres entren en trabajo de parto de manera espontánea en un plazo de ocho horas, para el resto sería necesario inducir el parto (como me ocurrió a mí)

Cuando la bolsa se rompe, es importante observar el color del líquido, que debe ser claro, entre blanquecino y rosado, pudiendo contener algunos grumos, y olor.

Lo más común es que el trabajo de parto se inicie con contracciones uterinas, las cuales tienen la función de borrar el cuello del útero y dilatar. Normalmente, algunos días antes de iniciarse el trabajo de parto el cuello del útero comienza a ablandarse, y quedarse más mullido. También debes tener en cuenta, que las contracciones del parto son diferentes de las contracciones de Braxton Hicks. Y hazme caso, lo sabrás, ya que comúnmente las contracciones vienen acompañadas de un dolor intenso en el bajo vientre, o de la lumbar para abajo.

Por lo que el trabajo de parto se divide en tres fases: dilatación, expulsivo, y alumbramiento.

·      DILATACIÓN:
El proceso de dilatación está compuesto por la fase latente, la fase activa y la transición.

o   La fase latente: el trabajo de parto normalmente comienza con contracciones débiles e incómodas cada diez minutos y duran entre 20 y 30 segundos. 
Conforme se va progresando este intervalo de tiempo entre una y otra disminuye y la intensidad aumenta. Aquí es importante descansar, distraerse y alimentarse, ya que la fase latente puede durar muchas horas, y cuanto más tranquila estés, más fácil será pasar por esa fase, y así ahorrará energías para la fase activa que requiere una actitud activa.
Si comienza de madrugada, lo ideal es intentar dormir. Una bolsa de agua caliente alivia bastante el dolor.
Es posible dormir entre contracción y contracción si son cada diez minutos, aunque yo no sé si sería capaz de tanto, pero sí es importante seguir descansando.
En esta fase de dilatación lo que va a ocurrir es que se va a ir ablandando y afinando el cuello del útero.

o   La fase activa: cuando las contracciones son cada 3 minutos con una duración entre 45-60 segundos (tres contracciones cada diez minutos aproximadamente), seguramente hayas entrado en fase activa.
En esta fase difícilmente da para estar parada, así que mover el cuerpo, buscar posiciones verticales, sentarte en la bola etc… puede ayudar mucho en la evolución del trabajo de parto y a manejar el dolor. Porque sí duele, bastante, mucho, mogollón.
Es importante estar hidratada, pricipalmente en el caso de bolsa rota, puesto que ahora el cuerpo exige bastante.
Un ambiente tranquilo, con poca luz, calentito y agradable ayuda mucho, y estar cerca de personas que nos ayuden también.
En esta fase, los masajes, baños calientes, ejercicios en la bola y el apoyo emocional son lo mejor para poder superarla lo mejor que puedas.
La dilatación estará en torno a los 5cm de dilatación (aquí el progreso suele ser de 1cm por hora)

o   Transición: Cuando la dilatación llega a 7cm, llega la fase más intensa del trabajo de parto. En esta fase es muy común pensar que no vas a ser capaz de llegar hasta el final. Por ello si tienes convicción de que vas a querer un parto sin anestesia, rodéate de alguien que te apoye como tu pareja y la doula y date baños de agua caliente.
En esta fase, la dilatación llega hasta 10cm.






·      EXPULSIVO:
Con la dilatación completa se inicia el expulsivo. A partir de aquí, sentiras más presión y ganas de empujar. Lo ideal, es hacer lo que el cuerpo pide, sin miedo.
Este momento puede durar minutos o alargarse, depende.
Aquí es normal que el bebé salga un poquito y vuelva para atrás, ese movimiento trabaja el periné y previene la laceración espontánea.

·   ALUMBRAMIENTO:
Después del nacimiento del bebé llega el desprendimiento de la placenta, que normalmente es un proceso tranquilo. En esta fase es normal continuar con contracciones, aunque mucho más amenas que las del parto.

Recuerdo que hay aplicaciones móviles para medir las contracciones, pero puesto que todas no lo hacen del mismo modo, no son útiles de cara a la llegada al hospital. Lo mejor es medir de verdad con un reloj digital el minuto y segundo en el que comienza y el minuto y segundo en el que termina. En 40 minutos aproximadamente es posible determinar la dinámica (cuánto dura, y el intervalo entre ellas) 

  

Se lo dedico con cariño a Carmen, otra mami que vive en Curitiba y que como yo se enfrenta al parto en un país extranjero, donde todo son dudas e intrigas, ¡lo vamos a hacer fenomenal Carmen!

miércoles, 19 de junio de 2013

Toca quitar el pañal diurno, ¡lo hicimos en tres días!


Llega un día en el que todos pensamos en una posible fecha para quitar el pañal diurno, y yo creo que a todos nos pasa lo mismo, que no sabemos si es el momento, o no.  Yo os voy a contar mi experiencia y después de leer el post os animo a que nos contéis las vuestras, porque todo nos puede ayudar en esos momentos en los que queremos lanzarnos, pero nos falta un empujoncito.



En estos temas de quitar el pañal hay dos partes activas muy a tener en cuenta, que son: padres y niños. De manera que formemos un equipo fuerte y creamos en lo que estamos haciendo. Yo he oído diferentes casos de cómo los niños afrontan esta nueva etapa, desde los que toman la iniciativa y deciden arrancarse el pañal porque ven que ya no lo quieren, los que lo llevan a gusto pero sabemos que si les motivamos conseguirán quitarlo sin problema alguno, y los que les cuesta un poquito más porque emocionalmente no estaban tan maduros. La eterna duda es ¿cuándo es el momento? 

Cuando los niños tienen alrededor de 24 meses es hora de deshacernos de los pañales y empezar a pensar qué día vamos a ayudar a nuestros hijos a hacer pis y caca en el baño. Antes de esa fecha no es recomendable, porque el propio cuerpo no está preparado fisiológicamente para dar el paso, y se puede convertir en una frustración, así que sin prisa, pero tampoco lo dejéis para cuando tienen 36 meses que entonces se encariñan y les cuesta más dejarlos. Yo sobre todo veo muy práctico quitar el pañal por el tema de las cacas, que a medida que van creciendo son más de persona mayor ,y a veces no hay pañal que pueda albergar semejante regalito de la naturaleza sin que tengamos que limpiar el excedente que el pañal no puede recoger, y termina siendo un espectáculo cada vez que el niño ha hecho de vientre. Si vemos que el pequeño lo pide a toda costa, bien porque tiene un hermano mayor y le quiere imitar, o bien porque lo ve en la escuela, e intuímos que tiene un verdadero interés por dejar atrás los pañales, yo lo que recomiendo es apoyarle y empezar con la tarea. Otro caso, como fue el mío, es cuando el niño  lleva el pañal tan feliz, pero si se lo proponemos y le hacemos ser consciente de que es un paso nuevo que hay que dar, y se lo presentamos como algo atractivo, se torna protagonista de la aventura y normalmente lo acogen con agrado.

Hay mucha gente que dice que para comodidad de los padres la fecha estrella de quitar el pañal es durante la época estival, yo personalmente pienso que el calorcito ayuda para no exponerles a frios y cosas por el estilo, pero creo que cualquier fecha puede ser adecuada si vemos que el niño lo demanda. Al final es organizarse y adaptarnos a lo que toque pasar.

Ahora vamos con el cómo. Porque a decir verdad, es a base de recopilar experiencias de nuestro alrededor y un poquito de internet, la manera en la que demos el paso. Entonces nosotros lo que hicimos fue lo siguiente:
Un par de semanas antes de querer ayudarle con la "operación pañal" hay que mentalizarles y para eso vino su tío Eko, y le trajo un orinal con forma de bañito, para niños ¡que monada!. Decidimos que mejor empezara con un bañito de su tamaño para así no depender siempre de un adulto y poder ir él sólo a demanda propia (sobre todo con el tema del pis). 


Actualmente tiene tres años, y utiliza un reductor en un baño de adulto, porque no nos cabía el bañito en la maleta, y al final necesita un peldañito para poder llegar a sentarse bien sin que acabe el reductor descolocado, pero bueno, ya no vamos a comprar otro orinal porque se ha acostumbrado a hacer todo  en el inodoro. He de decir que hay niños que le tienen mucho apego a sus caquitas, y les impresiona mucho ver cómo se van cuando damos la bomba, o les da no sé qué enfrentarse  a ese agujero con agua que se lleva todo lo que pilla a su paso. Así que lo más habitual es comprar un orinal de toda la vida de Dios, y listo.

Entonces, en esas semanas previas, fue cuando le empezamos a hablar, y le contamos cómo veíamos que cada vez estaba creciendo más, y que los mayores no usamos pañal, que nosotros utilizamos el baño, le enseñas a bajarse el pantalón... etc (para ello es recomendable usar ropas que faciliten que ellos mismos puedan ir al baño sin pedir ayuda). Todo ello acompañado de este gran vídeo:



  

Y entre un viernes, un sábado y un domingo sin planes fuera de casa y de mal tiempo, aceptó usar el baño sin ningún problema. Lo que hicimos fue tenerle en pelotillas de cintura para abajo, todo el fin de semana. Calefacción encendida y mentalidad de no retorno. Nosotros aprovechamos para hacer típicas cosas de casa que nunca hacemos, pendientes del niño al mismo tiempo, claro está, y él mientras tanto tan feliz aprendiendo a ir al baño. Lo hicimos así porque fue lo que nos contó una amiga nuestra, que a su vez era su profesora, ya que dicen, que toman más consciencia de lo que ocurre cuando se hacen un pis en el suelo que cuando simplemente mojan la ropa. Por tanto durante ese fin de semana le ofrecimos más agua de lo habitual, y estuvimos pendientes en todo momento, pero sin agobiar. Si tiene algún escape, se recomienda decirles en tono firme que el pipi y la caca no se hacen el suelo, se hacen en el baño. Y les animamos a que limpien con nosotros lo ocurrido. En ningún caso deben sentir en nuestro tono de voz que nos han decepcionado, ni debemos hacerles sentir vergüenza, ni mucho menos gritarles. Recordad que siempre que lo haya hecho bien, es muy gratificante para ellos que compartamos ese momento de superación, y por tanto de felicidad, por ello cuando consigan utilizar el orinal debidamente les alentaremos felicitándoles, explicándoles lo bien que lo han sabido hacer, e incluso cantarles una cancioncilla que les divierta.

El domingo, salimos a comprar el pan y a hacer algún recadito, para ver cómo se nos daba salir a la calle. Por supuesto estrenó calzoncillos, lo cual le hizo mucha ilusión. Entonces, le pones a hacer pis justo nada más salir de casa, ¡y a la calle!. Lo mismo el lunes al ir a la escuela, y entre unos y otros ya veréis como lo hacen fenomenal. Si en estos tres días no ha aprendido a usar el baño y vemos claramente que no era el momento, se recomienda esperar un mes y volver a intentarlo. Yo creo que si de cada tres pises, dos, no tiene la clara intención de ir al baño, no es el momento, pero bueno, eso es lo que yo creo, luego cada uno debe decidir en función de lo que su sentido común le diga. 

Así que nosotros con respecto al pis no tuvimos ningún problema, la caca ya fue otro cantar, porque le intimidaba más y sólo se las hacía en el pañal, en la siesta o por la noche. Pero poco a poco (nos llevó cuatro o cinco meses que dejara de hacerse la caca en el pañal), hablando con él, intentando pillarle el momento "all bran", y haciéndole entender que lo chuli era hacerlas como los mayores, lo fue entendiendo y empezó a hacerlas también en el baño.

Por último, recordad que los críos aprenden muy rápido y que en un par de semanas lo pillan perfectamente. De todas maneras es importante no dramatizar, si se mean se les cambia y punto, peor es cuando se mean en mitad de la noche y te llaman porque se han dado cuenta de que se han mojado, más relájale, más cámbiale el pijama, más cámbiale las sábanas y vuélvele a acostar, si tienes suerte y no son las 6:30, esa hora tonta en la que igual no se vuelve a dormir, pues estás de enhorabuena. Cómo se nota que estoy ahora en esa fase ehhh....

Espero que os sirva de ayuda este post, y desde aquí os mando paciencia, paciencia, que todo ha de ir pasando, pero con mucho amor  ¡un abrazo!


jueves, 6 de junio de 2013

Cariño nos mudamos a vivir al extranjero:

Afrontar una situación de cambio como es ir a vivir a otro país no es fácil para nadie, y menos aún cuando tenemos hijos. Por eso hoy os voy a contar cómo ha sido mi experiencia, para aquellos padres que os tenéis que enfrentar a ello, y lo hagáis con el menor miedo posible.

Los primero que os voy a contar, es que en nuestro caso, la decisión de ir al extranjero fue de común acuerdo al ver cómo en nuestro propio país no conseguíamos pegar el arrancón laboralmente hablando, nos sentíamos prisioneros de una crisis económica y el mercado laboral no satisfacía la necesidad de desarrollarnos en lo que nos habíamos formado, y que no tenía sentido con nuestra manera de ser. Por ello, tras un año y medio de preparación para nuestra llegada al nuevo país, papeleo, visitas de trabajo y demás, marcamos en la agenda cuál iba a ser el esperado día. Día clave en nuestras vidas, en que junto con nuestra emancipación y la llegada de nuestro hijo al mundo, cambió nuestra vida.

Como he comentado anteriormente, nuestra mudanza se debe a un impulso que nace de nuestro interior y por ello lo vivimos con alegría, y con esperanza, es por ello que lo afrontamos de manera alegre y con ilusión. En el proceso de cambio teníamos que lidiar muy particularmente con el plano familiar, y preparar a nuestro pequeñín para su nuevo medio. Para ello la primera decisión que tomamos fue aprovechar unos de los viajes de trabajo e ir todos juntos, a conocer el país que nos devolvería la ilusión de crecer. Los críos a la edad de 1-2 años no tienen percepción del espacio y del tiempo tal y como la tenemos los adultos, y pensamos que un cambio de este calibre podría crear cierta inseguridad en nuestro hijo de 2 años. Nosotros, y sus familiares y amigos, le hablábamos de que marcharíamos a vivir a otro país, muy bonito (Brasil), dónde había muchos loros (que a él le encantan), y una escuela de chicos mayores donde iba a conocer profesoras y amiguitos nuevos que le estaban esperando y que tenían ganas de quererle y jugar con él. Pero él no entendía muy bien qué le estábamos contando, se queda tranquilo pero seguramente pensaría: “qué me están contando estos, si yo estoy aquí que no sé ni lo que voy a hacer mañana en la guarde” y nos miraba con cara de : “pues si tu lo dices, me lo creo”. Nuestro hijo, además, era un crío al que los cambios le afectaban mucho, día que le acostabas tarde, día que no dormía bien. Eso por no mencionar su transición de estar en casa con su Memé y comenzar a ir a la guarde, que fue infernal para él y para sus profesoras. Así que decidimos que lo mejor en ese momento era sacrificar unos euros más e volar todos juntos a Brasil a conocer nuestra nueva ciudad de acogida, aprovechando que Axel Foley tenía reuniones de trabajo y que a su vez teníamos que dejar elegido un piso donde vivir. El viaje fue maravilloso, el niño lo vivió con mucha intensidad y una ilusión que no imaginábamos. Aprovechamos para conocer el nuevo colegio en el que le habíamos matriculado, cogimos piso, e hicimos escala en Rio de Janeiro, lo que remató el viaje para alegría de todos. Por tanto, el viaje no sólo sirvió para conocer el nuevo medio en el que nos tendríamos que desenvolver, si no que además fue una experiencia super intensa a todos los niveles. En aquel momento aprovechamos para tirar unas cuantas fotos de la que sería su clase el próximos curso, y que luego le enseñaríamos una y otra vez a la vuelta del viaje.

Entiendo que no todo el mundo tiene la oportunidad de viajar previamente al nuevo lugar de residencia, pero tenemos otras alternativas que ofrecer a nuestros pequeños, como son:
·      Realizar un colage conjuntamente en el que coloquemos fotos de nuestra nueva ciudad, barrio, escuela, etc…
·      Realizar un libro en el que el personaje principal sea un niño, o un personaje inventado como una familia de animales, que se muda de ciudad y que encuentra un montón de sensaciones nuevas que va a vivir (de las sensaciones y los sentimientos os hablaré más adelante).
·      Si no tenemos tiempo ni ganas de hacer nuestro propio libro, en su momento encontré algún cuento dedicado a esta temática, y que os puede ayudar los meses previos a la mudanza:
  • 999 hermanas ranas se mudan de charca, por Ken Kimura, Bárbara Fiore editora. ISBN: 9788493750602. Alrededor de 14€



  • Perla se muda de casa, por Sharon Harmer y abbey Irvine, editorial Elfos. ISBN: 9788484231363. Alrededor de 12€
  • Nos mudamos de casa (primeras experiencias),  por VV.AA., editorial Usborne. ISBN: 9781409502098. Alrededor de 4€

Ahora toca el turno de los sentimientos. Algo muy importante que yo intenté trabajar con esmero y sigo haciéndolo: es hablarle a niño de que sus amigos y su familia van a estar siempre con él, que hablaremos por videoconferencia y por teléfono y que cuando volvamos de vacaciones van a estar esperándole para jugar como lo ha hecho siempre. Me parece super importante ayudarle a digerir los sentimientos a los que se va enfrentar, sentir pena, miedo, e ilusión, todo junto en un mismo pack es normal. Es algo que a muchos adultos no nos han enseñado a expresar. Por ello traté de que nuestro hijo comprendiera qué es lo que siente en cada momento, en cada lloro y en cada alegría. Y esto es algo que me emociona mucho, porque veo que es algo fundamental a trabajar en la vida de las personas. No hemos de esperar a que lleguen momentos cruciales en la vida para tratar de comprender lo que sentimos. Porque la vida en sí, ya es suficientemente compleja para tener muy en cuenta la educación emocional con nuestros hijos y con nosotros mismos. Será el mejor regalo que les podamos brindar.

Una vez que fuimos allanando el terreno y que la fecha se acercó, nos tocó el turno de recoger. La casa quedó vacía, y toda nuestra por llenar.

P.D: Lo de los loros fue verdad, y vemos un par de pájaros tropicales desde la ventana casi todas la mañanas cuando amanece.