miércoles, 30 de octubre de 2013

Cómo preparar tu calabaza para Halloween segura.

Mañana es la noche más terrorífica del año y queramos o no, la fiesta de Halloween llega cada vez con más fuerza a países donde realmente se honra a los muertos el día uno de noviembre y no la noche anterior, típico de los países anglosajones. En mi casa es el primer año que lo celebramos a tope, porque tenemos un "mini ser" que nos ha impulsado a hacerlo, y por qué no, a disfrutarlo aunque no sea de nuestra tradición.
Esta semana Axelfoley compró una calabaza bien bonita para ver si me atrevía a vaciarla y aquí la tenemos, una calabaza terrorífica que vamos a plantar en el salón junto a un montón de cosas divertidas y así poder alumbrar a Jack el Tacaño.



Lo primero que debes hacer es abrirla por la parte de arriba, para crear una especie de tapa y poder vaciar lo mejor posible tu calabaza. De este modo puedes colocar después una vela o una linterna. Comento de antemano el tema de la luz que vamos a introducir en la calabaza porque las velas quedan bonitas pero no son seguras, sobre todo cuando hay niños alrededor y quieren tocar una y otra vez la calabaza. Yo he preferido que se de esa interacción con la calabaza y así Periquín puede disfrutar de ella sin peligro, salvo que se le caiga encima del pie, que no lo descarto por los trasiegos que se trae con ella, y he colocado una luz de bicicleta de las rojas, como ésta:




Al comenzar con el cuchillo quizás te entren tentaciones de obrar con él con saña, como me ocurrió a mí al principio:


Así no se coloca el cuchillo, el corte ha de ser inclinado
hacia dentro.


Pero bueno, no te dejes llevar por estas cosas y al grano. Hay que tener en cuenta que no vas a realizar una apertura sin más, sino que ejercerá la función de tapa de quita y pon y tiene que poderse apollar bien en la base. Por ello el corte no ha de ser perpendicular a la calabaza, debes ejercer un corte oblicuo. Así que fíjate en mi foto, está mal colocado el cuchillo. Hay gente que lo hace en zig zag, es más difícil y yo no me atreví porque me la jugaba todo en una, creo que así también ha quedado bonita.

Una vez hecha la apertura hay que pasar a vaciarla, primero con la mano que es lo que pide, meter las manazas y gozar tocando los hilillos. Mi Parequín como es escrupuloso man no quiso meter la mano, pero yo sí, y mola un montón. Antes de vaciarla lávate las manos, porque lo que saques te servirá para hacer una crema (nombre moderno que se le da al puré de verduras de toda la vida) divina. Seguí con el vaciado ayudándome de una cuchara potente, que no se te doble porque hay que ejercer bastante fuerza para rascar a tope las paredes de esa calabaza que tienes entre tus manos. A continuación dibuja cómo vas a querer la mirada, nariz y boca de esa imagen poco bucólica que quieres dibujar, te aconsejo que no abuses de las formas redondeadas si es tu primera vez, son difíciles de cortar. En mi caso, utilicé un rotulador normal y corriente, de los que usaba mi profesora para corregir los exámenes, luego no nos vamos a comer nada de lo que el rotulador a tocado, así que sin problema. Recuerda que en la zona donde va la cara, has de rascar más con la cuchara, sin pasarte eehh...






Y llegado este punto, nos la jugamos todo. Emplea un cuchillo bien afilado y de hoja pequeña para no pasarte cuando lo metas hacia dentro y no te quede como la matanza de la calabaza, y comienza a cortar, cortar y cortar, y listo. Si el corte lo realizas también un pelín inclinado hacia dentro, mejor.


En el descansillo de casa, con la vela, en manos de
Periquín, y con la linterna.


Otra ventaja de colocar la linterna es que se puede cerrar la tapa, mientras que con la vela no. Con esto ya tenemos parte preparada para nuestra "all hallows eve"

miércoles, 9 de octubre de 2013

Indios y Vaqueros, aquella tierna infancia

Hoy la cosa va de indios y vaqueros, algo que nos evoca claramente a tiempos pasados y que ya parece no estar de moda. Pero claro, no está de moda en la mayoría de hogares, porque en el nuestro sí, sobre todo porque mi marido y mis suegros han recuperado juguetes de los años setenta y ochenta, y han sacado todo para que el Periquín se divierta con el fuerte de Playmobil y la tienda de campaña de los indios. Nosotros es que somos más de los indios que de vaqueros, o de hacer el indio más bien.


Esta era la tienda de Axelfoley


A decir verdad, no he jugado a estas cosas de indios y vaqueros, pero sí a casitas, y es que todos suspirábamos de pequeños por una especie de casita mini, tienda de campaña o lo que fuera, para meternos dentro y jugar a micro mundos de micropersonitas de cinco años, y allí satisfacer nuestros deseos de tener un lugar propio, un lugar donde nos sentíamos libres, y donde gobernaban nuestras normas: "tú pasas y tú no, y haces lo que yo diga" ¿era así o no?, porque era nuestra casita!!



Así nos las gastamos cuando vamos a casa de los abuelos




En mi casa no tuvimos casita, pero sí una hermana mayor que me enseñaba todos los trucos del universo, y ayudaba a construir mis propias casitas de quita y pon. Tan pronto un día estaba hecha en el dormitorio, como en el la entrada de casa, era tremendo. Y es que con una sábana, unos paraguas y una escoba, montábamos unas que pa qué. Y aunque todos suspirábamos por una casita, ese rato de construir la nuestra, la que un día nos quedaba de cine, y otro se nos desmoronaba, ese rato, era inigualable. Por eso, aunque me muero de ganas por comprarle una a mi Periquín, esperaré un tiempo, porque de momento con lo que más disfruta es llamando a quien pase por ahí  y pedirle que le construya una casa, y no sabes cómo disfruta, es increíble hoy en día ver cómo con las cosas más simples se puede ser tan feliz, algo que por supuesto me alegra enormemente y que espero alargar lo máximo posible. 
Periquín no es tan efusivo como este niño del anuncio, pero refleja como él la ilusión de soñar con las cosas más simples: 






lunes, 7 de octubre de 2013

El mejor invento: ¡una silla que cabe en la cabina del avión!

Bueeenooo, aquí estoy de nuevo. Mucha gente me ha preguntado a ver cuándo publicaba un nuevo post, y con razón, porque desde la vuelta de mis super vacaciones por España no había dado señales de vida. La cuestión es que he andado enfrascada en un nuevo proyecto que se llama Bocado Bacana al que aún estoy dándole forma pero que ya podéis disfrutar en Pinterest y Facebook.  La repostería lleva muchas horas, no sólo porque hay que pensar cuál será la nueva receta, empollarla y madurarla para que salga bien, sino también por llevarla a las redes sociales y el nuevo blog (esto último lo que más trabajo me ha dado). 

Pero bueno, vamos al grano porque ya no voy a seguir hablando de pastelitos sino que te voy a traer un modelo de sillita super compacta, pensada para el público que necesita ahorrar espacio, echársela al hombro para subir las escaleras de su casa o para nómadas como nosotros. La elección de este tema tan particular es debido a mi interés por las mamis que viajamos mucho en avión y vamos acompañadas cuanto menos de un niño (con un poco de suerte), y las que pasáis por ello sabéis de qué hablo, sobre todo si habéis hecho viajes solas como me ha tocado pasar este año. Mi caso es un poco extremo, ya que siempre he de coger tres aviones de ida, y tres de vuelta, para ir de casa a casa, pero no hace falta sufrir así para saber de qué hablo, yo creo que con un sólo avión, menos horas de vuelo y el estilo de vida de madre viajera, ya es suficiente para pensar en comprar un producto de este pelo, algo que no haya que facturar y que por tanto nos facilita el embarco, desembarco, y las caminatas infernales por las terminales, al menos eso es lo que yo echo en falta cuando paso por este tipo de viajes. En mi caso ni tan mal, porque llevo un niño de tres años, pero lo peor es que cada vez pesa más y cuando después de veinte horas de avión te dispones a coger el último, y la criatura ya no puede más, ahí es cuando te viene a la cabeza: "jodr!! por qué no inventan algo que pueda meter en la cabina del avión y así me facilite la vida" en vez de tener que salir la última con un niño en brazos de 15Kg y llorando de puro agotamiento, una maleta de cabina, el bolso, tu propio cansancio y sabiendo que aún tienes que ir a la cinta a por cuatro maletones que rondan los 30kg. ¡¡¡Por quéééé!!!    

Así que hoy, cuando he visto el modelo YOYO de la marca Babyzen, me he quedado maravillada. Simplemente genial, no encuentro otras palabras que lo describan con mayor exactitud.






Pesa 5,8kg, y sus dimensiones de plegado son espectaculares: 52 x 44 x 18 cm, impresionante. Es la primera silla en el mundo compatible con las dimensiones del equipaje de cabina (aunque siempre deberás mirar las medidas que exige la compañía en la viajes, no vaya a ser que sean diferentes, aunque por lo general suelen ser 56 x 45 x 25 cm). 




Su respaldo es reclinable y por tanto es apta para utilizarla desde los seis meses, hasta los 15kg. Han aplicado un sistema de conducción llamado "soft drive", por lo que se puede conducir la sillita por cualquier tipo de terreno, ya que además dispone de suspensión en las cuatro ruedas (jajaja! parece que estoy hablando de un coche). Además de la características técnicas, tiene otras cualidades por las que yo personalmente elegiría esta silla y no otra, como son una cesta amplia para guardar todo lo que el bebé necesita, y manillar corrido, lo cual adoro, ya que facilita la vida sobre todo en estas tres ocasiones: cuando tienes que atender el teléfono y al mismo tiempo conducir por la calle, cuando llueve y tienes que ir con el paraguas en una mano y la silla en otra, y cuando tienes otro hijo y quiere pasear contigo de la mano al mismo tiempo que empujas la sillita. Otra de sus características más impresionantes, a parte de sus dimensiones y otras cualidades, es que se pliega y despliega con una sola mano. Pero nada mejor que el vídeo de BabyZen para mostrar lo mejor de esta silla ultra compacta y ligera, YOYO:




Mi preferida... mmmm, chasis negro con tapicería en negro, precio aproximado: 380€.

PD: ¿a que se da un aire a la Bee de Bugaboo?